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Don
Samuel Lafone Y Quevedo, historiador y lingüista, en su trabajo
"Historia de la Virgen del Valle" (1894) narra este prodigio.
Había
un hombre de mediana edad que vivía solo en una región remota llamada
Totoralejos. Esta es una localidad pequeña situada en las Salinas Grandes
ubicadas entre las provincias de Catamarca y Córdoba.
Él
estaba en la angustia por el sufrimiento de una enfermedad fatal. Estaba a
punto de morir cuando recordó a Nuestra Señora del Valle y le rogó por
su vida, prometiéndole peregrinar a su Santuario. Poco después recuperó
su salud sin alguna explicación visible, a tal punto que sus vecinos se
sorprendieron al mirarlo trabaja la tierra como antes. Pasado un tiempo,
decidió cumplir su promesa a la Virgen, así que comenzó su largo viaje
a Catamarca por las extensas salinas.
Mientras
tanto, los guardianes de la iglesia Catedral de Catamarca habían
descubierto la desaparición de un jarro plateado que se mantenía en el
altar de la Virgen. Ellos buscaron por todas partes y preguntaron a
cuantas personas pudieron si lo habían visto, pero era inútil, no aparecía.
Dos
semanas después, un peregrino vino a la Catedral y pidió por un
Sacerdote. Entonces, le dijo al sacerdote, en palabras muy sencillas y
conmovedoras, que él había recuperado su salud gracias a la
"ayuda" de la Virgen y que para cumplir la promesa que le había
hecho a Ella, peregrinó a su Santuario. Dijo que había hecho un viaje
muy largo y difícil por las Salinas Grandes. El lugar es terriblemente árido
y desolado sin agua para beber cerca. Por esa razón él y su mulo se morían
de sed. Entonces, otra vez, le rogó a la Virgen pidiéndole ayuda y Ella
le respondió milagrosamente. Dijo con lágrimas en los ojos que "...
de un jarro plateado que apareció repentinamente en el camino, salía
mucho agua, como si fuera una fuente que fluye del corazón de la tierra,
para que podamos ambos satisfacer nuestra sed".
Él
sacó de su bolso el jarro plateado y lo entregó al sacerdote. Era el
jarro plateado que había desaparecido del Santuario de la Virgen. Esta
jarro se llama actualmente "El Jarro Milagroso" o el "Jarro
de la Virgen”.
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